miércoles, 5 de mayo de 2010

¿Alice mala película? ¿Burton vendido a lo comercial? ¡Já!


Probablemente oiréis a gente que se cree entendida en cine diciendo "Alice in Wonderland me ha decepcionado, ¿qué le ha pasado a Burton?" y, por otro lado, a los que ni entienden de cine ni quieren hacerlo, soltando aberraciones como "¿Pero el Tim Burton éste no era un freaky depresivo de esos que incitan a los adolescentes a que se corten las venas? Pues la película ésta no parece suya, oye; qué bonita, eh...". Después están esa clase de personas que le intentan sacar el más retorcido significado a todo y sueltan “Tim Burton se ha vendido al público por el que no era bien acogido porque se ha cansado de ser un marginado social y quiere tener más fans” y se quedan tan anchos. FUCK THEM ALL! Aquí servidora os va a explicar los hechos tal y como son, al margen de gustos personales(al menos, con paréntesis explicativos cuando me refiera a éstos) y sin dejarme influenciar por las críticas de los profesionales.
No voy a negar que cuando me enteré, hace dos años, de que la próxima película del cineasta oscuro por excelencia iba a ser Alicia me puse a pegar saltitos en plan "¡Oh, sí! ¡Una Alicia dark! Ya la veo con guantes de rejilla, morena, con esos enormes ojos con los que busca Burton a sus protagonistas femeninas(inciso: Helena Bonham-Carter, Cristina Ricci, Jayne Wisener...), calcetines a rayas...! Y un Wonderland decadente, con árboles secos, caminos sinuosos y estrechos desapareciendo entre colinas, un Sol naranja con luz incidiendo horizontalmente(inciso#2: sí, hasta la luz me imaginaba)... Y cuando la Reina de Corazones sea derrotada todo se volverá verde y floreciente."(discurso mental enorme que me eché a mí misma, eh?).
Total, que a la que empecé a ver las primeras imágenes del rodaje(cosa que deberíais haber hecho todos los que luego lo ponéis verde) ya vi en qué plan iba la cosa... Por lo tanto, me conciencié y, al ir al cine, me llegó hasta a sorprender positivamente.

Indudablemente, el film es un espectáculo visual como no ha habido otro y, aunque no os lo creáis, eso tiene que ver con que los demás aspectos de la película no sean "tan favorables". Una cosa en la que opino que me ha fallado Burton es en dejar su método tradicional y pasarse a los efectos digitales(repito: me ha fallado, no que haya errado en hacerlo; simplemente, a mi manera de ver, podría haber seguido en su línea perfectamente), es quizás por eso que esta película se nos hace extraña en comparación con las anteriores delicias de Burton. Sí, es más difícil(no imposible) hacer ciertas cosas ayudándote de maquetas, atrezzo real y reconstrucciones de lugares; pero queda más natural, menos forzado y, sobretodo, con un ambiente más burtonesco. A la que se ha pasado a la digitalización, se ha notado que no es un campo al que esté acostumbrado, ya que parece que ha centrado todos sus esfuerzos en ello(si no, ya me diréis por qué ha dado tanta importancia a los escenarios y “tan poca a lo demás”, según dicen por ahí[aunque no estoy de acuerdo con ese aspecto]). No me vais a negar ahora que trabajar en un sitio real(cómo pasó en Charlie y la Fábrica de Chocolate, dónde Tim decidió construir la fábrica de Willy Wonka dentro de un estudio, o en Sleepy Hollow, cuando mandó construir el pueblo entero) es completamente incomparable a hacerlo delante de una pantalla verde... Y precisamente por esa dificultad(pasando ya a otro punto clave) hay que felicitar a los pedazo de actores que participan en la producción, ya que esas interpretaciones delante de la nada, sin un triste paisaje que te ayude a meterte en situación, se merecen mucho más reconocimiento del que se les está dando.
Respecto a los que se quejan de que el argumento no tiene nada que ver con los libros de Carroll, preguntarles si se los han leído, primero de todo; y después, si seriamente no iban fumados cuando lo hicieron, porque la historia no se sostiene por ningún lado. Cómo lectura es interesante, sobretodo si eres amante de lo absurdo(cómo servidora... YEAAH! …veis?^^”), pero resultaría imposible realizar un guión fiel a los libros sin que el espectador se quedara dormido a los once minutos o se volviera loco a los doce.

Después tenemos la impresionante banda sonora de la que aún no he escuchado/leído queja alguna y que espero que se quede así la cosa porque soy capaz de hacer otra entrada enterita dedicada a la defensa de ésta; las pistas de hilo musical son todo lo que cabía esperar de Danny Elfman(geniales[a propósito; tengo Alice's Theme de despertador xD]) y las canciones de créditos/promoción en fin... Una maravilla, ¡y nunca mejor dicho!
En conclusión, la versión burtoniana de Alicia en el País de las Maravillas es bastante más de lo que se podría haber esperado de un item tan explotado. Tim Burton no es Dios(aunque se le acerca y, un día de estos, lo será) y, cómo todo ser humano, tiene derecho a equivocarse; lo ha intentado con las técnicas más modernas del cine y no le ha salido todo como esperaba/esperábamos pero no por eso se tiene por qué hablar de una mala película. El film tiene un argumento entretenido, un vestuario espectacular, un reparto inmejorable y unos efectos digitales(por primera vez en la obra timburtoniana) insuperables. ¿Dónde está la película mala? ¡Quejicas, que sois unos quejicas! ...Sí, yo hace tiempo que perdí la cabeza y estoy totalmente loca, majareta... Pero os diré un secreto: las mejores personas lo estamos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Soy perfecta.

La persona que más odio en este mundo me ha abierto los ojos, qué fuerte. Sí, sí; mi queridísimo profe de Historia del Arte me iluminó con un concepto de los griegos... “Lo imperfecto es perfecto”. Así, el Partenón, por ejemplo, nos parece armonioso por sus columnas aparentemente rectas y perfectamente puestas en orden... ¡Pues no! ¡En el Partenón no hay ni una sola línea recta!

“¿A qué c*ño viene todo esto?”, os preguntaréis... Pues, veréis, este concepto me ha llevado a dos teorías interesantes(¿qué interesantes ni qué narices? lo que me parece interesante es que haya atendido a una clase del Sr. Szyslak[amadme por el apodo tan bien traído]).
La primera se basa en algo que os subirá la moral a muchos de vosotros(no digo a todos, porque no quiero que nadie se ofenda, pero, joder, hay que aceptar que nadie es perfecto, ¿no?[bueno... Johnny Depp sí, ¿vale?]); lo propiamente dicho: lo imperfecto es perfecto. Así concebimos la idea de que lo que nos puede horrorizar al mirarnos al espejo, a los demás les puede parecer bello(“Sigue soñando...” “¡Cállate, subconsciente! Con lo bonita que me ha quedado la frase...”). Y, bueno, supongo que viceversa; mi profesor probablemente vea su reflejo cómo un sex symbol...
La otra teoría también es esperanzadora para algunos; aquellos que han visto su mundo invadido por los que denominaremos “los perfectos imperfectos”; esos seres que se acercan a tu presa y, sin ningún tipo de esfuerzo, la cazan utilizando sus armas de sencillo uso pero de difícil obtención: sonrisas blancas y perfectas(un buen culo), ojazos grandes y claros(un par de tetas cómo globos terráqueos), manos suaves(vientre plano para ellas/abdominales de escándalo para ellos)... Bien, los perfectos imperfectos serían, según mi hipótesis, individuos desgraciados, pues “no es oro todo lo que reluce”(en este caso, quiero decir que nada de lo que reluce lo es).
Mis ideas no se sostienen por ningún sitio, estaréis pensando, me imagino... ¡No seáis así! Pensad que sí, que estáis leyendo un texto de alguien superior que todo lo sabe y que tiene más razón que un santo, que(a parte de hacerme sentir idolatrada por unos instantes) seréis un poquito más felices. La ignorancia lleva a la felicidad... ¡Pero la ignorancia argumentada ni os cuento! Así que, ala, todos a ser felices (:

martes, 25 de agosto de 2009

Johanna & Anthony - Nothing Else Matters



Estoy hasta los ovarios de que Youtube retire mis vídeos... Y luego hay una de mierda por ahí sin ninguna censura =S

Este vídeo trata del romance de Johanna Barker y Anthony Hope, de la película Sweeney Todd de Tim Burton. La canción es Nothing Else Matters versionada por Metallica.

jueves, 30 de julio de 2009

¡Puta casualidad del destino!

Entreabrí los ojos y examiné lo que me rodeaba; no estaba en mi habitación. Pasé la mirada a mi alrededor y entonces lo vi, entonces lo recordé todo. Ahí estaba él, durmiendo plácidamente, con una carita de felicidad y de niño bueno que me hizo sonreír. Me sonrojé al pensar en lo que había pasado la noche anterior. No sé si él lo recordará como algo relevante, ya que tenía mucha más experiencia que yo, pero no importaba, ya que estaba segura de que me quería. Sí, Marcos me quería mucho. Nos habíamos conocido hacía algunos meses por Internet y desde hacía varias semanas quedábamos continuamente.
Por aquél entonces, yo tenía 16 años y él 19. Era universitario; estudiaba filosofía. Tenía un espacioso piso en el centro del Barcelona, que sus padres(forrados hasta la médula) mantenían desde Galicia, su tierra natal. ¡Era un partidazo! Además de lo material, Marcos también era una bellísima persona. Me puse a pensar en esos detalles y me sentí muy afortunada.
De repente, me percaté de que la fiesta continuaba en el piso de arriba; parecía que los vecinos se lo llevaban pasando en grande desde las 12 de la noche. Eso me recordó que mi madre también se había ido de fiesta y que me dijo que pasaría la noche fuera, pero yo debía estar en casa antes de que ella llegara… Me apresuré a levantarme a buscar mi móvil para saber qué hora era y si tenía alguna llamada perdida, pero por el camino tropecé con mis pantalones (que no sé qué hacían por ahí tirados) y me pegué un porrazo contra el suelo de los que hacen historia. Con el alboroto, Marcos se despertó sobresaltado:
-¿Qué pasa? –dijo aturdido.
Lo miré con cara de circunstancia desde allí abajo (sí, sí; seguía en el suelo) y él soltó una carcajada.
-¡Pero mira que eres torpe!
-No te metas conmigo, que me he hecho polvo la rodilla… ¿Qué hora es?
Echó un vistazo a su reloj de muñeca, hasta ese momento no me había percatado de que era un Rólex… ¡Por Dios, tenía más pasta de la que creía!
-Tranquila, aún son las ocho y media… Puedes volver a la cama –me tranquilizó con voz sugerente- …si consigues levantarte sin romperte nada.
Le tiré un zapato que encontré debajo de la cama pero no logré darle en la cabeza… Ambos soltamos una carcajada.
De un saltó me metí en la cama y él me abrazó. Me sentía tan bien…
Después de un par de horas dando vueltas entre sábanas y almohadas decidí que había llegado el momento de hacer un pensamiento. Marcos me acompañó al aseo y me ayudó a localizar todo lo que pudiera necesitar antes, durante y después de la ducha. Veinte minutos de reloj me bastaron para arreglarme por completo; por supuesto que no me apetecía irme, pero no deseaba preocupar a mi adorada mami. Así que, sin más dilación me despedí de mi “amiguito”, que, muy caballerosamente, procedió a abrirme la puerta.
-Luego te llamo, peque.
Se cerró la puerta.
Entonces ocurrió el meollo del asunto; un cruel chiste que me contaba el destino y yo me negaba a reírle. Oí a alguien -una señora, advertí por el taconeo- procedente de la macro fiesta del quinto cerrar una puerta, entre carcajadas, de un portazo y bajar por las escaleras. Solté una sonrisita morbosa en plan “Yo no me voy de aquí hasta ver el pelotazo que lleva la persona ésta” que se apagó por completo, al percatarme de la figura que asomaba a cuatro escalones de mi posición, y convirtió mi boca en una “o” perfecta.
Una mujer rubia me miraba con los ojos como platos; tan sorprendida como yo.
-¡Mama!
-… ¿Lara?
Me cagué en Buda. ¿No es lo suficientemente grande Cataluña como para que me encuentre a mi madre allí, en el último sitio donde esperaba encontrarla? …Claro que ella, mucho menos a mí.
-Ostia puta, nena… ¿Qué haces aquí? ¿No deberías de estar en casa? ¡Vamos, no me digas que has venido a buscarme, porque ya soy mayorcita y te prohíbo que vengas a montarme un numerito! ¡Me estoy donde me dé la gana hasta la hora que quiera!
Coño… Lo estaba sacando todo totalmente de contexto… ¿Se cabrearía más si le contaba la verdad?
-¡Que no, mama, coño! ¿Me vas a dejar explicarme o qué?
-…coño con la niña de los cojones…
-¡Mama, joder! ¿Te crees el centro del universo? ¡Pues ya me ha ido bien, ya, que te piraras de farra! A ver… Vaya cagada por mi parte… Como no me dejas quedarme a sobar fuera, pues he aprovechado que no estabas para quedarme a dormir…
-¡En casa de una amiga! Y voy yo y me lo creo…
-Que no, coño, que no… A ver… ¿Sabes Marcos, el chico del que te he hablado a veces? El que me ayudó a aprobar el examen de lógica… Pues, da la casualidad de que vive en este bloque…
-Ya… ¿Pretendes que me crea que has pasado la noche con un chico? ¡Lara, por favor, que te conozco! No eres capaz…
Eso ya era el colmo… Mi madre dudaba por completo de mi capacidad de tirarme a un tío… Lo más triste es que no se equivocaba… Bueno, no se hubiera equivocado hacía unas doce horitas; ahora yo era una persona nueva.
-¡Uy, qué poco me conoces…! ¿Le picamos y se lo preguntamos?
-Venga, no hagas más el imbécil y vamos a casa, nos lleva un amigo… Ya hablaremos más tarde.
-¡Qué fuerte!
Me giré y piqué al timbre del tercero repetidas veces. Ante la anonadada expresión de mi progenitora abrió la puerta un chico con una toalla anudada a la cintura que dejaba ver un cuerpazo de escándalo; "Mi chico…" pensé orgullosamente.
-Mama… Te presento a Marcos.
Sonreí, triunfal.
La escultura con cara de desconcierto que se apoyaba contra el marco de la puerta abrió la boca:
-Pero… Pero, ¿qué está pasando aquí?
Mi madre saltó torpemente los escalones que la separaban de Marcos y le dio dos sonoros besos.
-Uy, encantada, guapo… No veas con los amigos de mi niña… Está claro que ha salido a su madre.
Emití un extremadamente exagerado carraspeo.
-¿Decías…?
-No veas, Lara, perdona… Joder, hija, qué fallo.
-¿Me va a explicar alguien qué ocurre aquí o qué? –pobrecito mi niño…
-Pues, al fin y al cabo, parece que el alma de la fiesta de tu vecino ha sido la señora que me tenía que pillar en casa cuando llegara de resaca.
-…Joder, lo que son las cosas…
En ese momento advertí que mi señora mamá no le había quitado las manos de encima a Marcos; le había gustado, y al instante supe que tendría que pelear duro para que no me lo quitara... Hoy en día las maduritas tienen más peligro que una caja de bombas.

viernes, 30 de enero de 2009

Confesiones.

Peter se despertó en medio de la noche sorprendido por el ruido de la lluvia que golpeaba contra los cristales de la majestuosa alcoba que se le había atorgado cómo Sumo Monarca. Múltiples pensamientos inundaban su mente de preocupaciones. ¿Volverían algún día a Inglaterra? Por muy mal que estuvieran las cosas allí y grandes fueran sus deseos de reinar en Narnia, temía no volver a ver a sus padres.
Pero lo que más aparecía en su conciencia era su hermano Edmund; hacía a penas cuarenta y ocho horas estuvo a punto de perderlo en batalla. No podía evitar imaginar qué hubiera sido de él si el elixir de Lucy no hubiera logrado que se recuperara. Recordaba el momento exacto en que lo vio desfallecer; sin duda el más angustioso de su vida. Fue entonces cuando un gran coraje se apoderó de él y se abalanzó, sin pensárselo un segundo, sobre la Bruja Blanca. Fue también en ese instante cuando reparó en un nuevo sentimiento que desconocía, que le hacía sentirse bien y mal a la vez, un sentimiento que iba más allá del amor fraternal; un bonito sentimiento hacia Edmund.

Al no poder volver a conciliar el sueño, Peter decidió ir a dar un paseo por los jardines de Cair Paravel. Una vez allí, se puso a pensar en lo diferente que había resultado todo aquello el día anterior; con un Sol radiante, un clima más bien seco y ni una nube en el firmamento. Ahora todo era oscuro, frío y pasado por agua. Al medio minuto estaba completamente empapado pero no le importaba; se sentía bien bajo la lluvia.
En cuestión de minutos las precipitaciones pararon y el cielo se despejó. Había una luna enorme y preciosa, perfecta para contemplar con alguien especial, pensó el Sumo Monarca. Curiosamente, la única persona que le venía a la cabeza frente a la definición de “especial”, era su hermano.
Continuó paseando por los inmensos terrenos del castillo hasta llegar a la zona donde unas rocas se fundían con el mar. Advirtió que había alguien allí, en la playa, sentado a la orilla del agua. Avanzó con cautela y preguntó:
-¿Quién anda ahí?
Nadie contestó, solo se oían las olas rompiendo contra las rocas.
Lo volvió a intentar:
-¿Susan? ¿Señor Tumnus?
La oscuridad de la noche no le dejaba a Peter reconocer a su hermano, que finalmente contestó:
-Peter, soy yo… ¿Qué haces a estas horas?
De haber habido luz, Edmund se hubiera percatado del rubor que se posó en las mejillas del otro Pevensie.
-…No podía dormir. ¿Tú tampoco?
-Todo esto es demasiado para mí.
-Sabremos llevarlo adelante, estamos los cuatro. Si hemos sido elegidos nosotros es porque Aslan sabe que podremos con ello.
El moreno soltó media carcajada.
-¿He dicho algo malo? -se extrañó el mayor.
-No, en absoluto… Es sólo que no era a eso a lo que me refería.
Peter se quedó muy confuso al oír esa respuesta.
-¿Entonces?
-No, nada, tonterías…
-Como quieras, Ed, pero ya sabes que puedes confiar en mí para lo que sea…

Una larga pausa se produjo entre ambos. A Edmund le pareció eterna. Finalmente, se atrevió a decir:
-Peter, yo… Quería darte las gracias por todo. Ya sabes… Cuando me enfrenté a la Bruja Blanca y me hirió… Arriesgaste tu vida para que no me rematara; para salvar la mía.
-No me des las gracias. Somos hermanos, ¿no? Es lo que mamá habría querido; que nos protegiéramos mutuamente. Y… A propósito de esta conversación, quería decirte que me alegro de que toda esta aventura nos haya unido y nos haya ayudado a entendernos el uno al otro; a llevarnos bien, finalmente. La causa de mi insomnio era darme cuenta de lo cerca que estuviste de la muerte en la batalla. El simple hecho de imaginar que jamás supieras lo que siento por ti me horrorizaba.
De repente, el rubio cayó en la cuenta de lo que acababa de decir, ¡Lo que siento por ti! ¡Serás estúpido, Peter…!, pensó aterrado. El subconsciente le había traicionado.
-¡¿Cómo?!
-Ya sabes; a pesar de nuestras diferencias, somos hermanos y te quiero mucho… Creo que nunca te lo había dicho –intentó arreglarlo.
Edmund se quedó pensativo un rato.
-Es cierto… Nunca me lo habías dicho. Hasta hace bien poco me figuraba que me odiabas, pero no sabes cuánto me alegra ver que me equivocaba. Yo también te quiero, Pete, y… ¿Te puedo pedir algo?
-Adelante, lo que quieras.
-Verás, hermano, cuando todo acabó y me recuperé gracias al elixir de la flor de fuego me abrazaste como nunca lo habías hecho… Quisiera volver a sentir el calor que me transmitiste.
Peter se sorprendió ante la petición de su hermano pero accedió a ella más que encantado.
Los dos hermanos se mantuvieron abrazados un buen rato.
Pasó como un cuarto de hora cuando Peter advirtió que su hermano estaba llorando.
-¿Ed, estás bien?
-¡Claro! –dijo medio enfurruñado, intentando disimular el llanto.
El rubio no aguantaba más, se levantó y caminó hacia el agua.
-¡¿Por qué tenemos que seguir fingiendo?! –gritó con tono tembloroso.
-No sé de qué me hablas… -respondió el moreno, apagadamente.
-¡¿Es que no está claro, Ed?! –Peter ya lloraba a lágrima viva- ¡Te quiero como algo más que un hermano! ¡Quiero pasar contigo todos los instantes de mi vida! ¡Te deseo!
Ed estaba en estado de shock, no se movía, no decía nada.
Los primero rayos de Sol asomaban por el horizonte y los chicos por primera vez se veían las caras.
-¡Atrévete a negar que sientes lo mismo! ¡Ven aquí y sácame de mi error, entonces! –continuaba Peter.
Entonces Edmund se levantó, se quedó mirando a su hermano durante un corto periodo de tiempo y acto seguido corrió hacia donde estaba él(donde el nivel del agua le llegaba casi a las rodillas). Se abalanzó sobre él y ambos cayeron al agua. El mayor de los Pevensie esperaba recibir un buen puñetazo por haber abierto un sentimiento que probablemente Ed no entendería. Pero éste lo entendía perfectamente.
Comenzó un recorrido de besos por el cuello de su hermano mayor, que acabó subiendo hasta encontrarse con sus labios. Primero los rozó suavemente y sintió un escalofrío recorriéndole el cuerpo entero. Fue entonces cuando Peter tomó el mando de la situación, uniendo definitivamente su boca con la de Edmund en un apasionado beso que hizo estremecer a ambos.
Ya era de día; el Sol iluminaba el gran palacio narniano. Junto a él había una playa. Una playa donde dos hermanos se habían quedado dormidos sobre la blanca arena. Estaban abrazados, con la cabeza del más pequeño apoyada en el pecho del otro. Era el principio de la Época Dorada en Narnia. Era el principio del verano después de cien años de invierno. Pero, sobre todo, era el principio de un amor que duraría para siempre.

viernes, 3 de octubre de 2008

El síndrome Joker.

Siempre me han parecido raras las amistades de mi padre, empezando por que él no es muy normal... ¡Pero la última vez me sorprendió de verdad!
Al principio el hombre, a quién denominaremos "C", me pareció un tanto afeminado, por lo que le pregunté a mi progenitor:
-Papi, ¿es tu novio?
La carcajada que pegó no le ayudó mucho a contradecirlo... Pero no; después de todo, no eran pareja.
Resulta que "C" le estaba prestando algún dinero a papá a cambio de que éste le ayudara en otros "negocios" de los que prefiero no hablar.
El caso es que el susodicho hombre parecía permanentemente nervioso a pesar de que estaba claro que tenía la situación bajo control en todo momento. Eso sí; cambiaba de personalidad cada dos frases. ¿Para qué negarlo? Sí, "C" daba mucho miedo.
Vestía de punta en blanco; con traje y el pelo todo engominado hacia atrás.
Cinco minutos después de estar hablando conmigo hizo un análisis sobre mi persona que me dejó helada; descubrió hasta mi signo del zodiaco. Era increíble.
Otra cosa que debo remarcar es que mi padre es la típica persona que siempre y bajo todo concepto tiene razón y no deja que nadie lo contradiga. Ésta era la primera vez que lo veía tan sumiso: le daba la razón a "C" en todo, a pesar de que éste contradecía todo lo que mi padre afirmaba, y lo hacía de una foma tan humillante... No sé qué se traían entre manos, pero parecía que "C" tenía a mi papaíto cogido por los huevos.
Un hombre que tiene acojonado a un mafioso, que viste de traje, habla mucho y muy rápido, mantiene una risa nerviosa al final de cada comentario... ¡Sin duda mi padre estaba haciendo negocios con el mismísimo Joker!