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sábado, 22 de octubre de 2011

Somebody take me out of here...

Parece una excusa barata para quitarme de encima toda responsabilidad, pero no es así. No sé nada. De veras. No sé qué debo hacer. No sé qué quiero hacer. Y lo peor de todo; no sé si realmente tengo que hacer algo.
Ni siquiera puedo responder a la pregunta "¿Estás bien?" porque es que no recuerdo la definición de "estar bien". "Estoy mejor", es lo más positivo que me atrevo a decir los mejores días.

Saliendo del estado anímico... ¿Qué pretendes hacer tú? Creía que intentabas reconquistarme... Pero aquí soy yo la única que toma decisiones para que esto mejore. Y sí, tienes derecho a ponerme mala cara el 90% de los días, pero yo también estoy jodida e intento esforzarme para que no acabemos nuestras citas a gritos. Sé que quiero estar contigo pero no de esta forma.

Por la otra parte, cuando alejarnos era la mejor decisión que habíamos tomado, reapareces para joder más todavía. No lo haces con mala intención, lo sé, pero pareces no darte cuenta de que lo último que necesito es que me marees. Necesito las cosas claras y definitivas, porque yo no puedo soportar más altibajos.

¿Realmente soy lo suficientemente fuerte como para quedarme totalmente sola, como todos sabemos que debo estar? No tengo bastantes ovarios. Y aunque esto se desmorone por los cuatro costados voy a estar pegada a ti hasta que la cosa aguante. Que sé que, en este plan, no le queda mucho, pero precisamente por eso quiero que nos mantengamos juntos este tiempo.

Me quedo con una frase que me han dicho últimamente: "Mientras estés nerviosa intenta no tomar decisiones, porque irás a lo rápido y no a lo correcto." ...para reírme de ella. ¿De verdad voy a poder estar calmada antes de solucionar esto? ...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Psychological Labyrinth.

Cuando quieres decir tantas cosas y no eres capaz de pronunciar una sola palabra...
Cuando te sientes repleta de sensaciones y aún así no puedes describir ninguna...
Cuando cabeza, corazón y experiencia no se ponen de acuerdo...
Cuando pierdes de vista la manera de distinguir entre el querer, el poder, y el deber; entre lo malo, lo bueno y lo moralmente correcto...
Cuando desconoces totalmente quién eres, qué te pasa y cómo lo vas a solucionar...


Cuando no te queda ni una pizca de confianza en nada ni nadie.... Y menos en ti misma...


Es ahí cuando decides que va siendo hora de que alguien intente arreglarte.