Parece una excusa barata para quitarme de encima toda responsabilidad, pero no es así. No sé nada. De veras. No sé qué debo hacer. No sé qué quiero hacer. Y lo peor de todo; no sé si realmente tengo que hacer algo.
Ni siquiera puedo responder a la pregunta "¿Estás bien?" porque es que no recuerdo la definición de "estar bien". "Estoy mejor", es lo más positivo que me atrevo a decir los mejores días.
Saliendo del estado anímico... ¿Qué pretendes hacer tú? Creía que intentabas reconquistarme... Pero aquí soy yo la única que toma decisiones para que esto mejore. Y sí, tienes derecho a ponerme mala cara el 90% de los días, pero yo también estoy jodida e intento esforzarme para que no acabemos nuestras citas a gritos. Sé que quiero estar contigo pero no de esta forma.
Por la otra parte, cuando alejarnos era la mejor decisión que habíamos tomado, reapareces para joder más todavía. No lo haces con mala intención, lo sé, pero pareces no darte cuenta de que lo último que necesito es que me marees. Necesito las cosas claras y definitivas, porque yo no puedo soportar más altibajos.
¿Realmente soy lo suficientemente fuerte como para quedarme totalmente sola, como todos sabemos que debo estar? No tengo bastantes ovarios. Y aunque esto se desmorone por los cuatro costados voy a estar pegada a ti hasta que la cosa aguante. Que sé que, en este plan, no le queda mucho, pero precisamente por eso quiero que nos mantengamos juntos este tiempo.
Me quedo con una frase que me han dicho últimamente: "Mientras estés nerviosa intenta no tomar decisiones, porque irás a lo rápido y no a lo correcto." ...para reírme de ella. ¿De verdad voy a poder estar calmada antes de solucionar esto? ...
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sábado, 22 de octubre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Psychological Labyrinth.
Cuando quieres decir tantas cosas y no eres capaz de pronunciar una sola palabra...
Cuando te sientes repleta de sensaciones y aún así no puedes describir ninguna...
Cuando cabeza, corazón y experiencia no se ponen de acuerdo...
Cuando pierdes de vista la manera de distinguir entre el querer, el poder, y el deber; entre lo malo, lo bueno y lo moralmente correcto...
Cuando desconoces totalmente quién eres, qué te pasa y cómo lo vas a solucionar...
Cuando no te queda ni una pizca de confianza en nada ni nadie.... Y menos en ti misma...
Es ahí cuando decides que va siendo hora de que alguien intente arreglarte.
Cuando te sientes repleta de sensaciones y aún así no puedes describir ninguna...
Cuando cabeza, corazón y experiencia no se ponen de acuerdo...
Cuando pierdes de vista la manera de distinguir entre el querer, el poder, y el deber; entre lo malo, lo bueno y lo moralmente correcto...
Cuando desconoces totalmente quién eres, qué te pasa y cómo lo vas a solucionar...
Cuando no te queda ni una pizca de confianza en nada ni nadie.... Y menos en ti misma...
Es ahí cuando decides que va siendo hora de que alguien intente arreglarte.
Palabras clave
angustia,
laberinto,
locura,
sentimientos
domingo, 28 de agosto de 2011
Love and war.
Quizás mi enfermiza obsesión por el otro bando me estaba volviendo loca. Cada soldado que éste capturaba me hacía enloquecer de celos y a menudo me encontraba a mí misma llorando por algo de lo que ni siquiera tenía pruebas. Entonces una nueva guerra a la que unirme apareció. Yo me mantenía reacia a incluírme en ella, pero cuando me quise dar cuenta, estaba dentro. Tanto, que el bando contrario ya me atacaba con ganas y eficacia, de tal manera que no me dio tiempo ni de tratar de no sucumbir. Ahora, sólo me apetece dejarme ganar una vez y otra, durante muchas batallas.
A pesar de anhelar con todas mis fuerzas permanecer en el primer conflicto durante infinitos años, el nuevo me muestra demás violencia, sangre e ira que me reconforta hasta el punto de olvidar mis puntos flojos en el anterior.
Quién en dos guerras se infiltra, las dos pierde, se dice. Mi ejército, sin embargo, es tan temerario que prefiere olvidar tal afirmación. Quién no arriesga, no gana, se profetiza también. Que sea lo que Dios quiera.
A pesar de anhelar con todas mis fuerzas permanecer en el primer conflicto durante infinitos años, el nuevo me muestra demás violencia, sangre e ira que me reconforta hasta el punto de olvidar mis puntos flojos en el anterior.
Quién en dos guerras se infiltra, las dos pierde, se dice. Mi ejército, sin embargo, es tan temerario que prefiere olvidar tal afirmación. Quién no arriesga, no gana, se profetiza también. Que sea lo que Dios quiera.
Palabras clave
amor,
batalla,
curiosidad,
guerra,
locura,
nuevo,
relación,
sentimientos
miércoles, 8 de junio de 2011
"Won't let you go" - Inútil desahogo.
Llega un punto en que no sabes qué hacer. No quieres seguir presionando, pero ves que se te va... Que se te escapa de las manos. Estás segura de que debes dar todo lo mejor de ti y aún así te cuesta... ¿Por qué? ¿Porque no quieres empeorar las cosas? No; tienes miedo. Estás acojonada de hablar del tema, y darte cuenta de que no hay más por hacer, de que el tiempo se acabó, y es hora de zanjar el asunto.
Después no quedará nada. Ni un rayo de luz que te ilumine el camino para seguir con tu vida.
Quieres continuar poniendo de tu parte pero algo te susurra que es inútil.
Que ya no es por el orgullo; que ya no te queda de eso. Y aún así, la sensación de culpabilidad sigue azotándote.
"Ojalá me equivoque", piensas.
...
Los días pasan. Y despiertas del letargo.
"Voy a luchar por mis cojones". Decides que NO se acaba aquí. Que ya has asumido que lo malo puede llegar, pero harás un último sprint para arrasar con todo.
Y, de repente, descubres que si algo te importa tanto en esta vida cómo para continuar con estos altibajos de no-hay-nada-por-hacer/voy-a-hacer-lo-que-haga-falta, es ESTO. Porque estás segura de que si has venido a este mundo para hacer algo, es para vivirlo con ÉL.

Después no quedará nada. Ni un rayo de luz que te ilumine el camino para seguir con tu vida.
Quieres continuar poniendo de tu parte pero algo te susurra que es inútil.
Que ya no es por el orgullo; que ya no te queda de eso. Y aún así, la sensación de culpabilidad sigue azotándote.

"Ojalá me equivoque", piensas.
...
Los días pasan. Y despiertas del letargo.
"Voy a luchar por mis cojones". Decides que NO se acaba aquí. Que ya has asumido que lo malo puede llegar, pero harás un último sprint para arrasar con todo.
Y, de repente, descubres que si algo te importa tanto en esta vida cómo para continuar con estos altibajos de no-hay-nada-por-hacer/voy-a-hacer-lo-que-haga-falta, es ESTO. Porque estás segura de que si has venido a este mundo para hacer algo, es para vivirlo con ÉL.

Palabras clave
amor,
bipolaridad,
desahogo,
desvaríos,
locura
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